sábado, 03 de marzo de 2007

CON LA DICTADURA, NO ENFERMES.

Después de estar muchos años abusando del trabajo, muchas horas, y poco descanso, trabajas aguantando los dolores, porque crees que es mal momento para ir al médico. Un buen día, pides un descanso, pensando que con él te vas a recuperar. La mala suerte es que el primer día de descanso no te puedes levantar de la cama, muchos dolores de lumbago, ciática, artrosis, ... vamos, que estás agotado y tal vez gastado.

Termina el descanso de una semana, y ves que estás aún sin poderte levantar, ni poder dar un paso. Vas a tu médico y lógicamente te dan de baja, y te mandan un tratamiento que te vas a dar el lote de dormir.

Me dan cita para un especialista, y como es normal en España, tienes que esperar varios meses para la cita.

Mientras el tiempo pasa, te vas haciendo pruebas, radiografías, teleradiografías, análisis, ... Como hay pruebas que también tardan mucho tiempo en darte cita, tienes que esperar, y todo ésto pasando el tiempo y aguantando los dolores.

Un buen día, al cabo de 3 meses, lo comunico a la empresa, y pido a nuestro director financiero que actúe, que haga de intermediario con la mutua de trabajo, Ibermutuamur.

De inmediato me llaman de la mutua, me dan cita para una consulta, me atienden divinamente y me quedo extrañado por ese trato.

Me hacen radiografías, una resonancia, me dan cita para empezar a hacer rehabilitación, pero los dolores continuan. Esto es increíble, no parece España.

Cuando llega la hora de ver al especialista de traumatología, ésta persona, porque no se le puede llamar señor, no me mira la cara, no mira ni las radiografías, ni resonancia, ni ninguna prueba de las que llevaba, solamente me pide el informa emitido por el médico de la clínica privada que me había hecho la resonancia.

A petición mía, me cambia el tratamiento, y me manda lo que el médico de la mutua me había aconsejado.

El primer día de ese tratamiento tenía diarreas. La mañana siguiente estaba como borracho, no era capaz de guardar el equilibrio. Como iba a rehabilitación a diario, me paso a ver al médico de la mutua, y me dice que no vaya a tomarme la dosis indicada por el traumatólogo de la seguridad social, porque el cuerpo se tenía que ir adaptando.

Al cabo de unos días, empiezo a tomarme dos pastillas de aquellas al día, y de inmediato comienzan unas pesadillas horribles. ¿Y ahora qué hago?, si para ver al especialista tengo que esperar otros 3 ó 4 meses.

La rehabilitación yo notaba que me venía bien para varias partes del cuerpo, pero me hacían daño en otras.

Al parecer los médicos y los rehabilitadores saben mejor que tú donde te duele.

O tal vez, como hay tantos enfermos en la sala de rehabilitación, yo calculo que el doble de los que debiera, claro, los rehabilitadores casi ni te etienden, van corriendo de un paciente a otro, y si les hablas hacen como que te escuchan, pero están pensando en el resto de los pacientes.

Antes de entrar a la rehabilitación, como llego un poco antes, charlo con otros pacientes que esperan para que los lleven en ambulancia a su casa. Todos me comentan que están muy disgustados, y yo empiezo a ver que tinen razón, que no puede haber tantos pacientes para 3 rehabilitadores. Pero no puedes hacer nada, ni vayas a hablar con nadie, y mucho menos poner una denuncia, no olviden estamos en dictadura, no hay derecho a expresarse libremente.

Como los dolores continuan y el médico de la mutua después de mandarme 2 pruebas más, no encuentra lo que tengo, en lugar de llamarme como en otras ocasiones, emite un informe diciendo que en las pruebas no se ve nada, que está todo normal, aconseja que vuelva al trabajo, que estoy apto para trabajar. Todo ésto sin hablar conmigo, sin preguntarme cómo estoy.

Una vez más, un jueves, voy a mi doctora de cabecera para recoger el parte de baja, el parte número 32, me dice que ha recibido un escrito de la Junta de Andalucía diciendo que según de la mutua, tengo que incorporarme al trabajo. La doctora, tan extrañada como yo, me dice que no queda más remedio que darme el alta, y me cita para el día siguiente.

La mañana siguiente recojo el alta, la llevo a mi empresa y lo comunico a la central, para empezar a trabajar el lunes.

Empiezo a trabajar con dolores, y en la empresa como saben que tengo el alta, y aunque han hablado con la mutua, me ponen con una furgoneta a recoger materiales de los proveedores y llevarlos a las obras que tenemos por la provincia de Málaga. Mientras voy conduciendo no voy muy mal, pero muchas de las cajas que tengo que cargar o descargar pesan bastante.

Cuando llego a casa por la tarde noche, me duele todo, me tengo que quedar un rato sentado sin moverme para aliviar un poco el dolor de lumbago y de las piernas.

Al estar trabajando, solamente me puedo tomar los medicamentos por la noche, porque si me tomo la dosis del mediodía, me tendría que ir a dormir.

En fin, los dolores contínuan, no han encontrado lo que tengo o no saben qué mandar para los dolores, estoy trabajando sin poder. ¿QUE HAGO? ¿A QUIEN DENUNCIO?

CONSEJOS:

PROCURA NO HACER MUCHOS ESFUERZOS FISICOS.
NO ECHES DEMASIADAS HORAS.
DESCANSA LO QUE DEBES.
PROCURA NO CAER ENFERMO, Y SI OCURRE QUE SEA LEVE.
AUNQUE TENGAS TU SEGURIDAD SOCIAL, NO VAYAS, VE A LOS MEDICOS POR EL DINERO, QUE AHI AL MENOS PODRAS DENUNCIAR.

Todo lo que esté relacionado con el estado, con el gobierno o con la junta de Andalucía, no lo critiques, no los denuncies, saldrás perdiendo. Ten en cuenta que mientras tengamos a éstos politiquillos de 3 al cuarto, no podremos hacer nada, solamente aguantarnos.

Os deseo mucha suerte y mucha salud.

Tags: dolores, medicos, ibermutuamur, lumbago, malaga

Añadir comentario